Jorge_Rueda

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Erotómano mexicano

"No toda la literatura erótica es onanista"

"La literatura y la fantasía son para narrar lo indecible, lo que no nos atrevemos a confesarnos nosotros mismos, nuestro lado más bestial.

Asomarme a los abismos me produce fascinación"

Una entrevista exclusiva para Certo de Susana Moo


   Jorge Rueda es un tipo con gancho, pero su atractivo no radica exclusivamente en sus labios sensuales o en su abundante nariz, prometedora quizás de otras amplitudes. Su encanto radica en que sabe la mitra sobre arte erótico, pasión que comparto con él. Y, aunque su hábito lo ejerce como hobbie, posiblemente sea uno de los mayores expertos en literatura de entrepierna en lengua castellana. Rueda investiga las expresiones sensuales humanas de forma concienzuda, casi científica, en su bitácora: Erotolalia, y ha escrito un libro erótico-didáctico: Manual de Sensualidad para Jóvenes Casaderos, del que he hablado aquí.

    Jorge es mexicano, trabaja como publicista y es un profesional serio, de modo que ha contestado a mis curiosidades con suma diligencia. Compartir charla con un caballero con tanta información caliente entre las sienes me ha hecho una ilusión de miedo.  Pasen y vean:

    .-¿Con qué te quedas para excitarte, una imagen o una narración?

    .-Las narraciones, ya que me provocan más de una imagen.Ahora bien, pensando en una excitación de más largo aliento, regreso a la idea de una narración, o una colección de imágenes y dentro de ellas prefiero la pintura o el trabajo gráfico a las fotografías.

    .-¿Qué te aporta ser un experto en literatura erótica?

    .-(Risas) Después de 25 años de afición al erotismo te podría decir que me aporta, paradójicamente, tranquilidad; tranquilidad para mirar a las mujeres, para leer erotismo u otro tipo de representaciones sexuales.  Me he curtido de tal suerte que ya no fantaseo, como en mi mocedad, TAN SÓLO al conocer o mirar a una mujer hermosa. Ahora requiero “algo” más elaborado. O algo tan cotidiano como el encuentro de piel con piel, y respecto a esto último he de reconocer que haber leído tantas y tan dispares experiencias sí me ha aportado algunos trucos y consideraciones en el encuentro con el Otro (en mi caso, la Otra). También te diré que con el paso de los años he dejado de interesarme sólo por la narración del libro que cae en mis manos, ahora mis afanes trascienden a querer saber más detalles acerca del contexto de la obra y su autor, lo que me ha hecho conocer la “otra cara” de la Historia de la Literatura (así, con mayúsculas).

Rueda reconoce que lo erótico es tabú en su país

    .-¿Cómo reacciona la gente cuando se entera de tu afición erotómana?

    .-En general nunca hablo de mi afición ni de mis investigaciones en el terreno erótico con gente que recién conozca o que conozca por mi trabajo (soy publicista). Vivo en México y aquí el tema es tabú, y las personas no están muy dispuestas a que volver tema de sobremesa ese tópico. Y cuando lo hago, me doy cuenta que suscita interés y algún morbo, pero como no cuento las historias de los protagonistas, sino la historia de los libros y sus autores, pronto las personas dejan de interesarse en el tema. 

    .-¿Cómo te ha influido este hobby a la hora de conseguir y conservar pareja?

     .-Supongo que ni bien, ni mal. A la mejor me ha redituado en la permanencia o el disfrute de mis parejas. Pero casualmente mi pareja actual, aunque goza de mis conocimientos, en general no se asoma a mis libros o a mis escritos. (Risas) Te diré que alguna vez fui inquerido acerca de si mi afición no me “afectaba”, algo así como que me fuera a convertir en un perverso. Pero la respuesta fue simple: llevaba ya quince años de afición y a ella le constaba que no era ningún depravado. 

"La novela de la lujuria" fue mucho tiempo mi libro favorito para leer con una mano, pero el que más me ha gustado es "Los once mil falos", de Apollinaire

    .-¿Qué escena de las leídas revives frecuentemente en tus acaloramientos íntimos?

    .-Íntimos, lejanos y solitarios. "La novela de la lujuria" fue mucho tiempo mi libro favorito para leer con una mano. Me gustan las descripciones (¡venga la obviedad!) de un hombre y dos mujeres, o las narraciones de encuentros lésbicos. Siempre he sido un voyeur.

    .-¿Después de tanta lectura te sientes de algún modo inmunizado?

    .-No inmunizado, pero ya no me calienta cualquier cosa. Tiene que haber “extensión” y “profundidad”, y que esté bien escrito, me he vuelto muy quisquilloso con mis preferencias.

    .-Háblame de tu colección...

    .-¡Ah, eso es motivo de orgullo! Como te decía he coleccionado literatura y libros de arte erótico desde hace mucho tiempo. Atesoro mis ejemplares de "La sonrisa vertical"; los libros de arte que ha editado Taschen; tengo unos libros hermosísimos de "La máscara", y poseo una colección variopinta de cómics: los de ediciones "La Cúpula" son mis favoritos. Últimamente he conseguido los trabajos de Hans-Jünger Döpp, un experto alemán que ha dado a imprenta el libro sobre el Museo Erótico de Berlin, sobre el Museo Erótico de Viena, y ahora he conseguido unos monográficos de distintos temas.Y en mi afán colecciono piezas individuales de distintos materiales, CD´s  de imágenes hentai; tengo un DVD con una pelí porno en 3-D de Private (un documento muy peculiar);  audiocassetes con narraciones cachondas, revistas y pasquines de lo más variopinto. Y algunas pelis porno, entre ellas una de unas gordas inmensas, pero he de aceptar que me emocionan poco, de hecho están todas en videocasetes VHS (mira tú si serán viejas).

    .-¿Cuál es tu libro más preciado?

    .-El libro que más me ha gustado se titula "Los once mil falos", de Apollinaire. Últimamente disfruté mucho, y me reí como enano con "Eso no", de Marcelo Birmajer. Ésto literariamente hablando: ahora, como objeto, el que más atesoro es el libro sobre el Museo Erótico de Berlín.  

"El erotismo no son sólo dos teniendo sexo perfumado sobre un lecho de rosas. También es esa parte terrible que tenemos: nuestras pulsiones más animales. La unión de los impulsos de muerte a los impulsos de vida"

   .- “Los once mil falos” o “Las once mil vergas” de Apollinaire es un libro que me resultó de lectura insoportable y tuve que dejarlo: ¡Dame motivos para retomarlo!

    .-Bueno, no todos los caminos son para todos los caminantes, sin embargo creo que el de Apollinaire es un texto muy importante del género, además que para mí fue el primer libro erótico –de gran calado- que conocí. Creo que es más literatura que la de Sade y va por los mismos derroteros: la consecución de un espacio de libertad a través de los excesos. Son tan disparatadas las aventuras de Mony Vibalano que me desternillaba de la risa, a la vez que me excitaba pero, poco a poco, conforme va cambiando el tono del libro y van torciéndose sus caminos hasta el desquicie absoluto, me hizo pasar de la fascinación a el extrañamiento, a la repulsión. Son muchas las aristas del alma humana, y las que toca el libro son de las más atroces... Para qué si no es la literatura y la fantasía: para narrar lo indecible. Lo que no atrevemos a confesarnos nosotros mismos, nuestro lado más bestial. Asomarse a los abismos a mí me produce fascinación.

    Libros como "Los Once mil" nos muestran las oscuridades de lo humano, nos describen en una sordidez aterrante. Porque  el erotismo no son sólo dos teniendo sexo perfumado sobre un lecho de rosas también es esa parte terrible que tenemos, nuestras pulsiones más animales. La unión de los impulsos de muerte a los impulsos de vida. Quizá sea un libro “masculino”, en ese sentido acepto -sin conceder- que una mujer lo encuentre no sólo muy áspero sino también muy explícito,  ahora bien, te recomendaría -en el sentido de libros eróticos que muestran las oscuridades del alma- obras como "El hombre sentado en el pasillo" y  "El mal de la muerte", ambos de Marguerite Duras.



Rueda intenta una historia de la literatura erótica que dé más luces que la Antología de Gregorio Morales

    .-Volviendo a tu colección ¿aquel que deseas y no tienes?

     .-Y que conozco de su existencia real: "La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidona" de tu paisano Cela, en su primera edición en "La sonrisa vertical", porque podría pensar en algún incunable como "I modi" de Arentino, o "My secret life" by Walter, pero ésos sí son sueños guajiros.

    .-¿Has regalado últimamente algún título sobre la temática que tratamos?

     .-Casualmente preparo el regalo de un libro que es una "Antología de arte y literatura eróticos" y digo preparo porque aún no ha llegado a la librería donde lo encargué y todavía falta tiempo para que llegue a su destino. Pero, aparte de mi propio Manual que he regalado más veces que vendido, creo que nunca he regalado un libro erótico, hoy día podría recibir un estacazo de mi mujer, y antes de ella prefería las demostraciones prácticas a las insinuaciones literarias. 

Libro publicado por Jorge Rueda

    .-¿Hay diferencias, según tu criterio, en la forma de escribir erotismo las mujeres y los hombres?

     .-Los hombres son más, (risas) pero últimamente las mujeres han mostrado su talento. El punto es que las mujeres han escrito muy poco erotismo, apenas después de los veintes podemos comenzar a “ver” un corpus de trabajo femenino. Mira, de por si las obras eróticas son esporádicas, las de mano femenina más. Entonces, si comparamos el trabajo de los escritores hombres, con ese menos numeroso trabajo de las mujeres, te diré que me parece que ellas no son explícitas a ultranza y gustan del retruécano en la construcción de sus historias. Son más sugerentes, pero no por eso mojigatas, ahí tienes a Anaïs Nin con su "Delta de Venus" y sus "Diarios", a Alina Reyes y su "Séptima noche", que es fantástica y al final la protagonista es tan dueña de su cuerpo y sus deseos como al principio; igual la filósofa argentina Esther Díaz, que tiene los redaños para escribir sin cortarse un pelo. 

    .-¿Tu escritora erótica favorita?

     .-Disfruto de Anaïs Nin, pero acabo de leer "Entre todas las mujeres" de Isabel Franc y me resultó muy divertido por su irreverencia. 

"No toda la literatura erótica es onanista. Hay muchos textos que provocan excitación, sin embargo la profundidad del contenido y las mismas situaciones distraen el impulso masturbatorio"

     .-La literatura erótica: ¿lleva más a la masturbación o a hacer el amor?

     .-Yo creo que, probabilísticamente hablando, a la masturbación. Así, llanamente. Porque cuando uno va a hacer el amor, puede usar el texto como un pretexto, pero en realidad no creo que de la lectura venga “la inspiración”: ya no estamos en los tiempos de Abelardo y Eloísa, aunque sí puede ser un buen truco, para inducir temperaturas y predisponer humedades. Ahora, creo también existe la posibilidad del puro goce estético de la lectura, y dejar el goce carnal como pura predisposición. Esto te lo comento porque no toda la literatura erótica es onanista. Hay muchos textos que provocan excitación, sin embargo la profundidad del contenido y las mismas situaciones “distraen” el impulso masturbatorio (por ejemplo) y lo trocan por un interés en lo que le está pasando a los personajes. Por ejemplo, las piezas de Margarite Duras, o la dislocada "Historia del Ojo". Es decir su fondo y lo perturbador de las historias va más allá del puro impulso de descarga. Y por tus expresiones, seguro que "Los Once mil falos", tampoco te pareció un texto masturbatorio.

Uno de los pintores preferidos de Rueda es Franz von Byros

     .-¿Pones en práctica algunas fantasías a las que llevan estas lecturas?

     .-Sí, de hecho fueron esas lecturas las que me sugirieron una variedad de “actividades” y variaciones. Bueno, en  realidad primero pude darme cuenta que no era tan perverso lo que a mí se me pudiera ocurrir, después pasé a la gana de experimentar y hacer experimentar lo que leía y ocasionaba mucho placer. Aunque mira, en realidad la geometría de los cuerpos no da para mucha variedad, ¿no? Son finitas las posibilidades. La cosa es llegar al encuentro con la gana de reinventarlo, de hacerlo nuevamente, creo que ésa es la mayor fantasía: que siempre sean nuevas las sensaciones que nos satisfacen. 

 

Jorge Rueda es publicista. En la imagen, durante una visita a Teotihuacan, desde la pirámide del Sol

    .-¿Eres libertino en tu vida?

    .-(Risas) No en el presente. Ya me “reventé” suficiente, lo demás son horas extras, pero sí soy un libertino de pensamiento, y ni en eso, ni lo que escribo me pongo límites.

    .-¿Eres mejor amante, gracias a tu hobbie?

    .-No sabría contestar, supongo que sí, porque cuando me pude considerar “amante” ya tenía el hobbie.

     .-¿Qué título recomiendas para introducirse en el género?

     .-La pregunta es difícil porque lo que realmente habría que pensar es no sólo en la calidad, lo “legible” del texto, sino en que pueda ser encontrado fácilmente en librerías, así que pensaría en "Los cuadernos de Don Rigoberto", de Mario Vargas Llosa. En España sería obligado hablar de "Las edades de Lulú", de Almudena Grandes –aunque no es de lo que prefieren las mujeres, por ejemplo-. Creo que el de Vargas Llosa es el bueno y para espíritus más dados a la sorpresa algún texto de "La sonrisa Vertical" elegido al azar.

    .-Por último, en tu bitácora dices que escribes “sin pudor gramatical”: ¿a qué te refieres?

     .-De formación soy comunicólogo, y siempre batallé con la ortografía y la gramática –en algún diván podrían decir que son mis conflictos con la autoridad no resueltos-, pero me he esforzado por mejorar. Sin embargo, reconozco mis limitaciones en esos terrenos. De hecho si he de publicar algo, en papel y de amplio tiraje, siempre hago revisar mis textos por un corrector de estilo que es algo que no hago cuando publico en la red, allí subo las cosas tal y como salen de mi teclado, a eso me refiero con mi impudicia gramatical.


Bitácora de referencia:

http://www.jorgerueda.blogspot.com


Relacionada: entrevista a Erika Lust, aquí
Todos los textos de Susana Moo en Certo, aquí

Bitácora de Susana Moo: http://www.susanamoo.com


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Publicado: miércoles 15-abr-09

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