Después_de_Mubarak
Estos días nadie es ajeno a lo que está sucediendo en el Norte de África en general, pero de manera muy especial en Egipto. Allí acaba de vivirse una revolución en primera persona y en riguroso directo. El hombre que guió los designios del país con mano de hierro durante los últimos treinta años caía, después de trece días de presión popular, abandonado por casi todos los que una vez fueron sus amigos (resulta curioso que sólo Israel le apoyó hasta el final,aunque no sabemos si por verdadero afecto,o por temor a lo que pueda venir detrás).

Sea como fuere,el caso es que las lecciones que se sacan de todo lo sucedido son de todo menos alentadoras. Me explico: Por un lado, la diplomacia europea parece seguir sumida en un letargo más que preocupante (ya van demasiadas crísis desde la caída del Muro de Berlín y en Bruselas se siguen mirando el ombligo mientras el amigo americano nos quita las castañas del fuego). Por otro,la Administración Obama ha repetido la política que años atrás utilizó su colega de partido Jimmy Carter ante la revolución iraní. Por aquel entonces dejaron sólo a su amigo el Sha y esta vez han hecho lo mismo con Hosni Mubarak.
Este mensaje, que pretende ser visto como un ejemplo del buen hacer de la Casa Blanca, podría acabar convirtiéndose en un nuevo error de la política norteamericana en Oriente Próximo. Y es que aunque nadie duda de que Mubarak estaba ya quemado dentro y fuera de en su tierra, otros líderes de la zona, que hasta la fecha pensaban que podían contar con el apoyo estadounidense, ahora se estarán replanteando muy seriamente su plan estratégico. ¿Vale la pena confiar en los" yankis", o por el contrario, es mejor una alianza con otra potencia, pongamos por ejemplo, Irán?

Recordemos como el régimen de los ayatolás se apresuró en advertir a Occidente que no se inmiscuyese en los asuntos internos de Egipto. Es chocante oír semejante propuesta, cuando ellos ahogaron en sangre, fuego y detenciones masivas a sus propios ciudadanos mientras protestaban por el vergonzoso fraude que mantiene en el poder a un ser tan deleznable como el señor Admadhineyad. ¿Será ése el nuevo referente del mundo musulmán? Sinceramente, creo que un régimen que coarta las libertades más básicas; que acepta como normal la lapidación de mujeres o que ahorca a un individuo por ser homosexual no debería ser ejemplo para nadie.
Pero el caso es que en momentos tempestuosos como el actual,todo es posible. Hace años Christian Jaques publicó una novela titulada Sangre en el Nilo, donde se describía el acceso de los radicales islamistas al poder en un Egipto caótico. En el mejor estilo de los Talibanes, el nuevo gobierno se dedicaba a destruir el legado cultural de los faraones por considerarlo herético (desgraciadamente en el Afganistán del tuerto Omar, se volaron los Budas milenarios sin que nadie pudiera evitarlo, demostrando una vez más que la realidad supera con creces a la ficción). Con esto sólo quiero hacer notar lo siguiente: cuando se produce un cambio revolucionario, las consecuencias escapan al mejor de los analistas. Y más al producirse en sociedades donde la tradición democrática no sólo está poco arraigada, sino que brilla por su ausencia.

Ojalá que poco a poco los ánimos vayan serenándose y el equilibrio vuelva pronto a las vidas del pueblo egipcio. Y que toda la oposición a Mubarak, Hermanos Musulmanes incluídos, sepa acatar el resultado de las futuras elecciones, le sea o no favorable. No estaría de más que Europa y Estados Unidos aprendieran de una vez la lección. Ayer fue Túnez, hoy Egipto, mañana posiblemente Argelia. Y mientras, se eternizan las conversaciones para el ingreso de una Turquía cada vez menos laica en la Unión Europea. Si nosotros perdemos nuestra portunidad, Irán estará al acecho y la proximidad entre ambos países puede ser algo más que física.
Para terminar, le contaría al señor Mubarak, salvando las distancias, el ejemplo que ahora se va a vivir en la política local de Ribeira. Un alcalde se retira tras veinte años de mandato ininterrumpido, designando a su delfín para sustituirle. ¿Quién ganará el 22 de Mayo? Aquí no hay duda. Pase lo que pase, el pueblo decide.
Manuel Venator, Desde Eumeswil
Páxina anterior: Manuel_Venator
Páxina seguinte: Enchedoiros